La historia de un emprendedor exitoso en Ushuaia.

Actualizado: 31 de oct de 2019

Mi nombre es Javier Cuellar, mi círculo más cercano me dice Javi. Soy el Ceo y fundador de Grupo Comslar, que hoy es Comslar S.A. Una empresa local, un emprendimiento joven, que prácticamente crece junto conmigo, porque también soy joven, tengo 31 años. Me crié en Ushuaia, acá me formé y acá vivo.


Comentanos, para los que no conocen a la empresa, ¿qué es Comslar?

Comslar significa construyendo y concretando millones de sueños. Yo siempre digo que no es solamente una empresa constructora, sino que es donde construimos y somos parte de la materialización de un sueño, esa es la parte que empodera a Comslar, que lo hace diferente, que lo hace único. Es una constructora de sueños. En Comslar no hay imposibles, en Comslar nos animamos a tomar desafíos, en Comslar nos preparamos, en Comslar trabajamos fuerte, en Comslar hacemos cosas por el resto, en Comslar trabajamos en equipo, en Comslar no hay imposible, en Comslar cualquier sueño se puede materializar, y para eso trabajamos, esa es la parte más linda, y lo que realmente a mí me motiva a seguir trabajando, a seguir preparándome, viendo por supuesto el cambio y el crecimiento en todo el grupo. Eso es lo maravilloso en Comslar.


Hablemos de historia. ¿Cómo lograste atravesar los primeros momentos de la empresa, los primeros desafíos? ¿Qué sentías, qué pensabas, cómo afrontaste la vivencia de los desafíos? Y ¿cuáles fueron los momentos que más disfrutaste?


Comslar nace en el 2011, en ese entonces, por supuesto como toda empresa arrancó siendo sólo una idea, después continué con la inscripción y de ahí hasta la materialización pasó mucho tiempo.

Recién allá en el 2013 abrimos nuestras oficinas y después recién a fines del 2014 comenzamos con la actividad que implica trabajar de lleno en el desarrollo inmobiliarios. Comslar inicia simplemente brindando un servicio de diseño, documentación y dirección en primera instancia, después en una segunda instancia como una constructora y después sumamos una tercera actividad ya como un desarrollador inmobiliario.

El 2016 fue un año inolvidable, pudimos concretar y abrir las puertas de las oficinas comerciales ubicadas en Av. Alem 1074. Recuerdo cuando nos mudamos al poco tiempo a Av. Alem 1065, lugar donde se encuentra el edificio central de nuestras oficinas en la actualidad. Ese día, cuando nos mudamos, en una hora, justo la oficina anterior estaba justo al frente, nos mudamos, y en una hora ya estábamos trabajando aquí. Con herramientas básicas, con herramientas viejas. Recuerdo que en ese tiempo teníamos un escritorio que era simplemente una placa y una estructura metálica; pero la cuestión, es que en una hora ya estábamos en condiciones de trabajar aquí. Y eso para mí era algo imposible de creer. ¿Por qué? Porque crear una empresa, o crear una oficina o armarla, te lleva mucho tiempo. Desde comprar la pala, la mesa, los sillones, los cuadros, los muebles; equiparla y cuando nos mudamos aquí en una hora ya estábamos listos para trabajar.

- No lo podía creer, no lo podía creer, ese día, todo ese día estuve como en las nubes y preguntándome si realmente esto era una realidad o era una más de las tantas visualizaciones. Algo por lo que trabajé muchísimo. Fue un cambio, fue una sensación tan linda que no lo podía creer. Estuve ese día y toda la semana pensando a ver si era real. A veces me pellizcaba para decir ¿realmente estamos en nuestras oficinas? Cuando quizás años atrás no existía nada, no había ninguna posibilidad de tener una oficina de estas características de esta magnitud, que quizás no cabía en nuestra mente, en nuestra imaginación; la combinación de tiempo y trabajo nos permitió concretar la oficina de nuestros sueños, esta oficina donde: siempre digo: - Aquí es donde surge la magia, aquí es donde surgen las ideas, los proyectos y después se llevan a cabo, se trasladan, lugar donde nacen y se materializan los sueños.


Un emprendimiento necesita de un emprendedor. Ya conocimos sobre las etapas que atravesó Comslar; ahora nos gustaría poder conocer un poco de tu historia, ¿existe un momento que crees que marcó tu vida y fue motor para iniciar una empresa tan grande? ¿Cómo era Javier antes de Comslar?


Cuando era niño siempre me sentía sapo de otro pozo y por supuesto mi círculo, mi entorno era muy limitado y así también nuestra familia. Nuestro contexto, de alguna forma nos van condicionando y nos van poniendo ciertas capas, por una cuestión cultural, de creencias, y muchos otros factores, todos ellos nos van cubriendo con capas; y condicionan nuestro pensamiento, la manera de ver las oportunidades, la forma de vincularnos o relacionarnos con el otro, realmente un contexto marca nuestra vida en todos sus planos, y yo puedo identificar que tenía muchas capas. Por ello de chico no sabía a dónde ir, sabía que quería algo pero no sabía qué y recién en el 2011, se despertó en mí un sentimiento, un deseo de hacer algo grande, algo diferente, el deseo de destacarme; dejar un legado, luchar por algo muy importante, y no solamente por mí, por y para mi familia, e incluir a mi entorno. Y es ahí donde surge la idea de emprender.

Por supuesto en ese momento las cosas estaban muy confusas, o parecían muy lejanas, incluso hasta parecían imposibles.

Es muy importante conocerse, para poder emprender un proyecto que esté conectado con uno. ¿Cómo pudiste definir tu sueño? ¿Cómo pasaste de empleado a empleador?

Lo que me di cuenta es que lo que tenemos los emprendedores es eso, que cuando sentimos algo, muchas veces no sabemos cómo definirlo, o qué es; tampoco sabemos cómo va a hacer, no sabemos hasta dónde vamos a llegar, pero lo importante es que sentimos algo, y simplemente seguimos. Seguimos la intuición, somos guiados por nuestro corazón, y en el camino vamos descubriendo de qué se trata todo. Así yo fui descubriendo a Comslar. Pude empezar a definir el rumbo de mis sueños cuando era un joven de 19 años.

Paralelo a esto yo me egresé del colegio secundario Dr. Sobral en el 2006, y al siguiente año volví a estudiar en un secundario, en la EPET para hacer la modalidad de construcción, que es la formación de los Maestros Mayor de Obra. ¿Por qué? Porque en un inicio mi objetivo antes era estudiar la carrera de arquitectura o ingeniería, pero en su momento, por las condiciones de mi familia, y recursos no tenía ninguna posibilidad de salir de la provincia; entonces, busqué en internet sobre una persona que ya se había egresado del colegio secundario y que le permitieron volver a cursar en otro colegio para hacer exclusivamente la modalidad de Construcciones. Esta historia sucedió en Córdoba, y al enterarme vi la esperanza; y decidí hacer lo mismo. Al menos esa era mi intención, sin saber que iba a tener buenos resultados. Accioné.

Al presentar notas de solicitud, quien debía tomar la decisión era la autoridad de ese entonces: Monica Chenlo (a quien por supuesto agradezco inmensamente). Ella no estaba segura, pero siento que me vio tan entusiasmado que me dio el ok, que me habilitó a tener una oportunidad. Me permitió ingresar, y cursar en el colegio técnico para formarme en construcciones. En el 2007 inicié y pude recibirme en el 2010. Paralelo a eso también estaba cursando en la universidad.

En aquellos tiempos yo asistía a la universidad, era estudiante de la carrera Analista de sistema; cursé dos años y medio. Estaba en una carrera que, como la mayoría, ¿no?, la elegimos luego de analizar cuales tienen más salida laboral. Creía que todos apuntaban a eso, así que yo también seguí ese camino, pero a medida que iba pasando el tiempo sentía que había algo más, dentro mío sentí que podía dar mucho más.

Mientras avanzaba en la carrera, cada vez se volvía más difícil, realmente me costaba muchísimo y me dije “esto no es para mí. Reconocí que no me apasionaba. Estaba llevando la carrera al día, y hasta entonces me había esforzado muchísimo pero no me apasionaba, por lo que decidí salirme en el 2010.

Ya cuando me egresé como Maestro Mayor de Obras, tenía 22 años y estaba con muchas ganas de empezar a trabajar, tenía mucho entusiasmo. Imprimí mi tarjeta y empecé a repartir por todos lados. En cada mercado saludaba: “señor buenos días, ¿cómo le va? Le dejo mi tarjeta.” Buscaba una oportunidad, buscaba aplicar lo que aprendí, y formarme aún más; quería seguir creciendo.

Me encontraba cómodo y apasionado con la actividad, porque yo vengo de una familia de constructores, y sentía que podía trabajar con ellos; en cambio ser analista de sistema de alguna manera me iba a alejar de mi entorno, de mi familia, y de mi comunidad. No así con las construcciones, como M.M.O sentía que podía trabajar conjuntamente con ellos, y en este sector yo tenía experiencia. Desde los 13 años que trabajo en las obras, algunas importantes, otras construcciones eran particulares. De chico aprendí cuál es el trabajo, desde ser ayudante, y ganar un peso por el trabajo de una hora, hasta que subí de categoría, oficial, medio oficial, etc. Pude conocer lo que es realmente el trabajo en sí. Lo que es la obra, lo que comprende todas las partes; y amo cada pequeña parte del proceso que juntas conforma la maravilla en su totalidad de un proyecto construido. Esa es una de las cosas que me gusta del trabajo que hago, del trabajo que todos hacemos.

Me encanta ver cuando solamente hay un montón de tierra y después se van fundando las bases, y se va levantando la estructura. Impresiona ver cómo una idea, un proyecto se va materializando, y conocer todo el proceso hace que uno pueda disfrutar más, por eso es que me encantan las obras y cada vez que voy a las obras, me llenan de adrenalina, voy siguiendo los detalles, sorprendiéndome de los avances, hablo con mi gente, y realmente disfruto muchísimo de eso.

Muchos factores influyen haciendo más difícil o facilitando el proceso de emprender. Nos gustaría que nos compartas tu experiencia. ¿Qué personas te acompañaron en tus inicios? ¿Quiénes ayudaron, te apoyaron o acompañaron tu crecimiento?

Una de las personas claves en mi desarrollo como maestro mayor de obras, fue uno de los Ingenieros, Alberto. Que me abrió las puertas de su oficina. Hago mucho hincapié en esto de que la humildad realmente te abre puertas. Y yo cuando me egresé y empecé a ejercer mi profesión, me di cuenta que a pesar de tener experiencia en la obra me di cuenta de que me faltaba muchísimo, y dije quiero convertirme en un mejor profesional para poder ofrecer mejores soluciones a mis clientes y sabía que me faltaba mucha experiencia. Entonces me acerqué a esta persona y le dije: Mira soy Maestro Mayo de Obra y realmente quiero aprender, quiero que me enseñes, y estoy dispuesto a hacer lo que tenga que hacer: ¡Quiero trabajar con vos! Y me vio tan entusiasmado que me abrió las puertas de su oficina, y realmente todo ese periodo que trabajé con el pude aprender muchísimo y pude destacarme como profesional. Eso a nivel profesional.

Después a nivel de empresa, por supuesto que la familia siempre está. Siempre digo que “soy muy afortunado porque tengo seis hermanas y ellas están alentándome, siempre están apoyándome.” A veces no están de acuerdo con las locuras que hago, pero siempre me brindaron apoyo, y me acompañan desde los inicios.

Por otro lado, también agradezco el aporte de muchas personas, que ayudaron en diferentes momentos a la concreción de este sueño, hay muchas personas que iniciaron conmigo, después por distintas circunstancias de la vida fuimos tomando diferentes caminos. A todos ellos, les deseo siempre lo mejor, y les doy las gracias.


Cuando quisiste emprender, ¿qué reacciones identificabas en los demás? ¿Te veías afectado por la opinión de las personas? ¿Con qué recursos contabas para iniciar la empresa?

Cuando inicié el emprendimiento, o mejor dicho cuando surgió mi idea, solamente tenía eso, “la idea”; por supuesto no tenía recursos, no tenía herramientas, no tenía experiencia, no tenía un equipo de personas, era un hecho que no tenía nada. Tal vez por eso cuando inicié hubo mucha gente, o con las personas que yo hablé del proyecto, se reían de mi objetivo, incluso algunos se burlaban. Y está bien, porque en ese momento era una locura emprender algo tan grande. Parecía algo imposible, algo increíble para ellos, y para mí eso era entendible, pero bueno con el tiempo aprendí que uno cuando tiene un objetivo, tiene que ser fiel, tiene que defenderlo, hay que aferrarse a eso.

Lo normal es encontrarse con muchas personas que siempre nos va decir que no, que no se puede, gente que intente tirarnos abajo, que se rían o se burlen; pero si vos sentís que tenés bien en claro qué es lo que querés, entonces el resto no importa. Tené confianza de que siempre existe algún loco que también va a poder sentir y ver lo que vos estás haciendo, y van a aparecer esas personas se sumen al proyecto. Te lo digo por experiencia, es así que después de que varias personas no creyeron en mi sueño, finalmente pude encontrar a las personas adecuadas y di inicio a uno de los primeros emprendimientos.


Felicidades entonces, tu inicio Javier es una historia de perseverancia. ¿Qué enseñanza rescatas de tus inicios y que te haya servido para el resto de tu camino profesional?


Uno de mis primeros emprendimientos me enseñó que cuando tomamos desafíos para los que no estamos preparados, por supuesto que el margen de error, de fracaso es mucho, y con esto aprendí que no hay que tenerle miedo al fracaso. El fracaso es parte de la vida. Yo en ese emprendimiento en particular no me fue en líneas generales muy bien, pero en su lugar gané mucha experiencia y mucho conocimiento.

Siempre digo: “Solamente fracasas si te caes y no te levantas más, pero si te vuelves a levantar, considérate un ganador” ¿por qué?, porque al caer me levanto con más fuerza, con más energía, me levanto con más experiencia, y en el segundo intento, tengo muchas más probabilidades de acertar. Por eso digo que, en mi primer emprendimiento en cuestiones económicas, en un montón de otros aspectos, no me fue para nada bien, pero si he ganado mucha experiencia. Y esa experiencia por supuesto es lo más importante que conservo, eso es lo que vale.

Si tendría que volver a empezar de cero, pero con los conocimientos de hoy, claro haría diferente algunas cosas, pero los errores son parte de la vida, es parte de nosotros y gracias a esos errores, gracias a esos momentos malos, de alguna forma nos enseñan lecciones que hacen que seamos quienes somos hoy.

Hablaste del fracaso, que es un concepto muy presente a la hora de hablar de negocios, y la vida del emprendedor. Ahora que nos contarías sobre tu visión de éxito. ¿Cómo lo definís? ¿Qué es para vos?


El éxito, muchos lo asocian, (inclusive yo lo hacía cuando recién empezaba) con tener un objetivo y si lo logro, entonces tengo éxito. Pero después, con el tiempo me di cuenta que ese momento de éxito es mínimo porque es ese momento que lograste y nada más; termina ahí. A veces para lograr ese objetivo tuviste que sacrificar un montón de cosas, ahí te das cuenta, me di cuenta de que eso, eso muchas veces en realidad no éxito. El éxito es disfrutar todo el proceso, es cada etapa. Cada fracaso. Como dije, si nos volvemos a levantar el fracaso no es fracaso, es un éxito.

Si vamos disfrutando cada etapa, tanto de los errores, de los aciertos, de los cambios, del crecimiento, eso para mí ya es ser exitoso. Disfrutar todo el trayecto y cuando cumplimos el objetivo estar predispuesto a decir ahora quiero otro reto. Pienso que el éxito no es algo que se puede marcar de aquí hasta tal punto. No se traza, se vive. El éxito para mi es un estilo de vida. La respuesta entonces sería, para mí el éxito es: “Disfrutar de todo el proceso”.


Te habías imaginado que la empresa llegaría a ser lo que es hoy, ¿Estaba planeado? ¿Lo creías posible?


Comslar, en realidad cuando lo creé, si sabía que iba a ser algo muy grande, no sabía cómo, pero si tenía esa certeza, esa seguridad. Sumado a eso, con el tiempo, uno a medida que va avanzando descubre cientos de cosas, y de alguna manera vamos cambiando nuestra visión, o mejor dicho vamos ampliando nuestra visión, por ende, podemos ver con más claridad, podemos aprender más cosas y de alguna forma digamos nos vamos expandiendo.

Hoy Comslar, ya es Comslar S.A, una empresa mucho más grande que en sus inicios, con una estructura sólida, con un equipo muy fuerte, con profesionales, que además de tener el conocimiento necesario son personas que realmente están comprometidos, que les encanta el desarrollo personal, el crecimiento y la superación.

Hoy Comslar tiene una proyección a gran escala. Estamos en un tiempo donde Comslar recién está surgiendo, y se está convirtiendo en una herramienta, y en un medio para concretar millones de sueños cambiando la vida de millones de familias, ese es Comslar.

De la mayoría de personas que quieren algo, solamente un pequeño porcentaje hace las cosas para obtenerlo.

Yo siempre digo: “todos queremos, pero quererlo sólo es una expresión de deseo; si realmente buscamos alcanzar un objetivo, entonces debemos estar dispuestos. Me refiero a tener la conciencia que debemos entrenar, fracasar, caerse, levantarse, prepararse, a renovarse constantemente.

Yo creo que las personas que estén preparadas para trabajar duro, caerse y volver a levantarse, ellos son quienes logran y concretan sus sueños; son los que finalmente cumplirán sus objetivos.

Por supuesto a lo largo de mi trayectoria, e investigado y estudio mucho a los emprendedores y empresarios; aprendiendo mucho de ellos, y me di cuenta que todos siguen a un mismo patrón, todos comparten las mismas cualidades y el proceso o el procedimiento para concretar un sueño es básicamente el mismo, se trata de animarse, es accionar, es prepararse pero también es caerse, volverse a levantar; es intentar las veces que sea necesario, estar dispuesto a hacer lo que tengas que hacer para cumplir tus objetivos.

¿Qué herramienta te ayudaron a alcanzar tus sueños, y que sentís que podría ayudar a quienes quieren emprender?


Aprendan a desarrollar la visualización. Visualizar es definir ese objetivo en tu mente. Yo a veces cierro mis ojos y veo el objetivo. Ya me imagino en esa situación. Yo cuando estábamos construyendo, me imagine miles de veces estando ya sentando aquí en esta oficina, así como estoy ahora, es eso. Hay que llevarlo a ese nivel, de sentir, definir los colores, las medidas, el aroma, todo, es verlo; y cuando uno desarrolla eso, a veces que no sabes si es una visualización o si está pasando en la realidad. ¡Es impresionante!, y eso me paso puntualmente cuando nos mudamos a estas oficinas.

También en el 2013 descubrí lo que es el desarrollo personal, hasta entonces venía desarrollándome como profesional, como MMO aprendiendo las cuestiones técnicas, perfeccionando mis conocimientos respecto la construcción, pero en aquel año descubrí la importancia de trabajar el interior, que también podía trabajar mi desarrollo emocional y entendí que si juntaba las dos partes (la parte profesional y la parte personal), eso realmente me catapultaría, y así pasó porque me apalancó muy fuerte. En lo que es el desarrollo personal descubrí que no había nada imposible y que podía enfrentar cualquier desafío.

Dejando un poco el pasado, hablemos de la actualidad. Como bien lo dijiste concretaste tu sueño. ¿Y ahora qué viene? ¿Cuáles son tus próximos objetivos?


Mis próximas metas son: seguir creciendo, convertirme en un buen comunicador, ser un ejemplo, llevar la empresa a un nivel superior. Y por otro lado también llevar a todas las personas que conforman el Grupo Comslar, contagiar esto de que si hay algo que quieren se puede lograr, se puede materializar. Este año tomé varios desafíos relacionados con la actividad física, me di cuenta digamos que una de las cualidades que tiene el emprendedor es esto de ser muy corajudo, de tener una fuerza de voluntad muy fuerte y encontré la forma de entrenar. Todo el tiempo estoy entrenándome, todas las cosas que hago casi en un 100% lo hago en función de que quiero superarme, de que quiero mejorar, de que quiero incrementar mi pasión, de que quiero incrementar mi coraje, de que quiero prepararme en todas las áreas.

Y uno de los desafíos más importante que tomé fue en el 2017 hacer un viaje en bicicleta de Ushuaia a Rio Grande. Ese viaje para mi me marcó un antes y un después ahí digamos pude encontrar la conexión conmigo, y pude encontrar la forma de entrenar a mi mente, cuando mi mente me dice ya está, estas cansado, baja, pará, digo no, puedo seguir más, puedo más y en ese viaje por supuesto me encontré con miles de esas situaciones donde mi mente me decía ya está hasta aquí llegaste, da la vuelta, rendite y yo encontré la forma de entrenar mi mente, y realmente después de ese viaje soy diferente. Como decía una de las cualidades del emprendedor es justamente de tener una fuerza de voluntad muy fuerte, y hay que entrenarlo, y una de ellas es a través de viajes en bicicleta, desafíos, he hecho también otras locuras, de tirarme a un río, de bañarme con agua fría, de nadar en el mar. Todas aquellas cosas que a mí me generaban miedo los hacía, y me di cuenta que eso nos hace crecer. Cuando cumplimos un objetivo, y más aquellas cosas que no nos gusta, eso realmente nos hacen crecer, y uno de los desafíos más grandes que tome, ya a un extremo fue decir, voy a hacer Río grande, Ushuaia en bicicleta el mismo día.


¿Qué palabras te gustaría compartir con aquellos que están iniciando su emprendimiento, o que están en proceso de un proyecto?


Aquellas personas que están iniciando con un emprendimiento, simplemente decirles: háganlo, anímense, no importa si hay miedo, no importa si las cosas parecen muy lejanas, imposibles, si el entorno está en contra, no importa. Simplemente tengan la valentía de seguir su intuición y de confiar en eso que sienten, de confiar en uno mismo, que eso, tengo la certeza, de que eso los va a llevar a concretar sus sueños, a materializar ese emprendimiento, ese proyecto.

Y por supuesto cuando uno arranca, arranca con mucho miedo. Lo que no hay que hacer es que el miedo te paralice. Si tienes miedo no importa, ok, lo hacemos con miedo y todo. ¿Te equivocaste? No pasa nada. Vuelves a intentarlo, vuelves a intentarlo.

Yo creo que hay que aferrarse, si tengo un emprendimiento o quiero hacer un emprendimiento o un proyecto, es aferrarme a ese proyecto, a ese emprendimiento con todas mis fuerzas. Defenderlo del resto, e inclusive de nosotros mismos. A veces nosotros mismos nos boicoteamos y hay que estar alerta. Siempre enfocado en ese objetivo.

Llegamos al final de la entrevista. ¿Qué pregunta te harías a vos mismo?


Yo quiero dejar un mensaje: Si hay algo que quieran hacer, ya sea una carrera, un emprendimiento, un desafío. Que se animen, que se animen, que si fallan no pasa nada, que lo intenten otra vez, las veces que sea necesario. Realmente pienso que la vida es maravillosa, hay tantas cosas que descubrir allá afuera, hay tantas cosas que descubrir aquí. Nosotros mismos, a medida que vamos tomando esos desafíos nos vamos de alguna forma, descubriendo. Yo creo que esa es una de nuestras misiones que tenemos en esta vida, de descubrirnos de qué estamos hechos.

Yo cuando tomé esta decisión de ser emprendedor siempre digo: estoy tan agradecido porque a través de eso pude descubrirme, y pude descubrir tantas cosas lindas, y por supuesto no la cambio por nada. Y quiero seguir aprendiendo, quiero seguir creciendo, quiero seguir descubriéndome, quiero seguir descubriendo.


Mi nombre es Javier Cuellar y esta fue mi historia como emprendedor apasionado.


¡Muchas gracias a todos!


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